Por Óscar Ariza Daza
Nuestra educación se ha alejado de su intención de formar integralmente al estudiante, para posarse en el terreno de la mera instrucción.
La escuela perdió sus bases solidarias, para volcarse a un proceso que estimulala individualidad, rivalidad y la competenciaen un contexto en el que muchos luchan por posicionarse en el centro del campo,imponiéndosepara alcanzar los primeros lugares, mostrándose como triunfadores frente a otros que son mirados como rezagados dentro del espacio de lucha.




