Por: Raúl Bermúdez Márquez
A comienzos de los años 90, un economista belga de nombre Gunter Pauli, profesor de diseño sistémico de la Facultad de Torino fundó la conocida fábrica de jabones ecológicos Ecover. En esa experiencia descubrió que biodegradable no es lo mismo que sostenible.
Mientras el consumo de jabón biodegradable aumentaba y ganaba más y más dinero se dio cuenta de que la creciente demanda de aceite de palma como materia prima provocaba la destrucción de millones de hectáreas de selva tropical de Indonesia, el hábitat de los orangutanes. Llegó a la conclusión de que nunca llegaremos a ser una sociedad sostenible haciendo lo menos malo.




