Los dirigentes que representan a las diferentes agremiaciones del Cesar, incluida la clase política y gubernamental, tendrán que encabezar una cruzada para salvar a los pueblos de Bosconia, Mariangola, Aguas Blancas, Valencia de Jesús y veredas aledañas, de su peor desgracia.
Son pueblos olvidados por el centralismo regional y nacional, por los políticos que solo acuden a ellos por sus votos, hoy viven su peor desgracia por culpa del desmonte de sus carreteras centrales, para construir la doble calzada, una vía que le cuesta al país miles de millones de dólares (recursos que muchas veces se roban).
Cuando se supo que el gobierno construiría la doble calzada campesinos y obreros sabían por mera intuición que ese “demonio” terrestre (como lo llaman) iba a ser la desdicha de las comunidades del sector.




