Por Marlon Javier Domínguez
Con frecuencia muchas personas caen en el error de concebir la Biblia como un “dictado” realizado por Dios a un hombre, algo así como la transmisión directa de contenidos que debían ser puestos por escrito “con puntos y comas”.
En orden a que nuestra fe no se cimiente en falsedades, y a que no admitamos ingenuamente como verdadero aquello que no lo es, es preciso hacer unas cuantas aclaraciones, antes de comentar el relato evangélico de hoy.




