Por: Luis Napoleón de Armas P.
Todas las manifestaciones culturales en todo el mundo han tenido sus crestas y en algunas regiones, que le han dado un perfil temporal valor agregado de la época. Los pintores, músicos y dramaturgos de la edad media, le imprimieron una connotación especial a Europa. Pero, ninguna de estas figuras, irrepetibles por cierto, generó clubes de admiradores ni fanatismos que atizaran el fortalecimiento del folclor.
Tampoco existían solistas sino músicos y compositores que solo brillaban por su talento y no se debían al público sino a las cortes y mecenas, únicas entidades que los escuchaban; el pueblo raso, quizás, nunca sabía de ellos y solo después de muchos siglos, sus méritos son reconocidos popularmente; así, la idolatría popular no tuvo lugar, pero vivirán por siempre. Ni Mozart, ni Miguel Angel, solo para mencionar algunos, eran motivos de frenesí.




