Los seres humanos no somos confiables. Cuando nos sentimos bien perdemos el control.
De los hechos que ocurren a diario, ante algunos nos mostramos indiferentes y ante otros brindamos la mayor atención posible atendiendo a la forma en que afecten nuestra estabilidad emocional, afectiva, como la física para controlar nuestras fuerzas y movimientos y así estabilizar nuestras condiciones tanto del cuerpo como del alma.
En este caso la experiencia nos ayuda a ser comedidos y la capacidad de análisis aflora de inmediato para indicarnos hasta donde llegan los límites de lo que buscamos, deseamos y desarrollemos para bien propio y general.




