Por Jairo Franco Salas
Mientras unos dicen a aquel o a aquellos los llevo a los juzgados, para que pasen un buen susto, otros, es mejor un mal arreglo que un buen pleito; es ahí donde emerge, se abre paso la Conciliación, mecanismo moderno consagrado en nuestra legislación para solucionar conflictos; se exponen unas condiciones por las partes y luego de algún tiempo de "tira y afloje", momentos de tensión, por fin se llega a un arreglo, mediante un acuerdo concertado por las partes, eso sí, un conciliador que exponga la situación clara, que enfoque el conflicto para solucionarlo lo más pronto posible.
En aspectos laborales, comerciales, y tributarios, es común encontrar conflictos entre particulares o entre estos y el Estado, que en un momento dado y por voluntad de la partes pueden conciliarse y darse por terminados en las condiciones que decidan pactarse según los intereses de los involucrados.




