Tiene Ernesto Orozco la oportunidad de poner en funcionamiento la Casa en el Aire y trascender como el alcalde que logro dar utilidad pública a una obra cuyas prórrogas en tiempo y suspensiones han dejado el sinsabor más grande de las últimas administraciones municipales. Tiene Layonel Arenas la posibilidad como secretario de obras de Valledupar y como supervisor de lograr con la Casa en el Aire, hacer funcional una obra infuncional.
Con anterioridad al primero de enero de este año, por esta obra han pasado dos alcaldes municipales, un consorcio contratista de obra, tres secretarios general de la Alcaldía de Valledupar, cinco secretarios de obra de nuestro municipio en condición de supervisores, más de tres funcionarios de la alcaldía como apoyo a la supervisión, tres compañías de seguro. La Universidad Nacional de Colombia y la Sociedad Colombiana de Arquitectos-Seccional Cesar.
Sin necesidad de poner dedos en la llaga y menos de hacer señalamientos, posiblemente con algunos aportes de cada uno de los que han pasado por la obra y algunos desaciertos, a Ernesto Orozco y a Layonel Arenas les está dada la posibilidad de mostrar prontamente una obra que está en un lugar altamente visible, que hasta ahora genera fastidio en la ciudadanía y en toda la población de nuestra ciudad y que nos ridiculiza a nivel nacional.




