Por Jose Atuesta Mindiola
Desde el origen de la historia de la humanidad ha existido el patriarcado. El hombre ostenta el poder principal y predominante en los roles del liderazgo político, autoridad moral, privilegio social y control de la propiedad. Basta mirar los nombres de los gobernantes en todas las naciones, y son escasas las excepciones de presencia femenina.
En Colombia, antes de 1930 las mujeres tenían prohibido ingresar a la universidad, y ni siquiera se les permitía cursar completo el bachillerato. En la presidencia de Enrique Olaya Herrera (1930-1934) el panorama empezó a cambiar: en 1932 las mujeres conquistan el derecho a administrar bienes y en 1933 el derecho a la educación. En el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla se aprobó el derecho al voto de la mujer en Colombia (25 de agosto de 1954), a través del Acto Legislativo No. 3 de la Asamblea Nacional Constituyente. Las mujeres colombianas pudieron ejercer este derecho tres años después, el 1 de diciembre de 1957, durante el plebiscito que dio inicio al Frente Nacional.






