Por Jarol Ferreira A.
Debido a que la finca de mi papá estaba siendo saqueada ante su imposibilidad para asistirla, me vi obligado a removerel poco ganado que quedaba, antes de que se esfumara todo. 5 AM: encendí el carro y me fui a la finca. 6 AM: llegué. 8 AM: llegó el ordeñador, su nieto había sido designado por él como un suplente que se proporcionaba su sueldo a partir de fraccionar el producido.
9 AM: le pedí que me dejara el ganado en el corral y le conté que mañana volvería para llevármelo; que su liquidación la arreglábamos en la oficina de trabajo de la cabecera municipal. 9:30 AM: noté el enojo del nieto al saber que se les secaba esa teta. 10:30 AM: al regresar a mi casa, mi hermana me dijo que me había venido buscando el señor del camión que había contactado el día anterior, mientras hacia las vueltas del permiso de movilización de ganado que expide el ICA, sin el cual hay multa y decomiso por las autoridades de la DIAN. El robo y trasteo de ganado desde y hacia Venezuela es una constante en la frontera.




