Por Gustavo Cotes Medina
La reciente firma del convenio constitutivo de la Alianza Pacífico y el histórico primer acuerdo entre el Gobierno y la Farc, son pasos ciertos que nos reconcilian con el optimismo y la buena esperanza. En principio, la Alianza Pacífico es muy atractiva porque son cuatro economías que están creciendo con tasas superiores al promedio de Latinoamérica, que atraen mayores inversiones, están generando bienestar y el mayor número de puestos de trabajo calificado y formal.
Así mismo, el acuerdo sobre el primer punto del tema agrario en la agenda de negociaciones, es un paso importante porque se trata del entendimiento en un terreno que está considerado como una de las causas estructurales de esta guerra infame y sin sentido. Se trata de revertir los efectos del conflicto, con equidad, democracia y con transformaciones de fondo de la realidad rural y agraria.




