Inicio esta columna con la conclusión: La agricultura necesita grandes cantidades de combustibles fósiles. Es más, la productividad y rentabilidad del agro ha dependido, en gran parte, de ello. La transición a otros tipos de energía no es tan fácil ni tan rápida. Pero es necesaria.
La agricultura moderna alimenta a 8 mil millones de bocas pero lo hace porque aumentó la productividad y la productividad la mejoró la tecnología y los fósiles. La mecanización y los fertilizantes, fungicidas y herbicidas han mejorado sustancialmente las cosechas.
Sin los combustibles fósiles no hay agroinsumos, ni tractores potentes, ni sembradoras, ni camiones, ni silos de almacenamiento, ni equipos de irrigación y de procesamiento, ni refrigeración, ni agregación de valor para el agro.




