De los golpes recientes, el más fuerte que ha sufrido la música colombiana fue la partida el pasado 12 de febrero de uno de los más grandes compositores, de aquellos influenciados por las aguas del río Magdalena, el maestro Julio Erazo Cuevas, Premio Nacional Vida y Obra, Ministerio de Cultura 2018.
La vida de Julio Erazo siempre giró alrededor del río más importante de Colombia. Siendo apenas un bebé sus padres lo llevaron de Barranquilla a Guamal, Magdalena, y luego de Guamal a Honda, Tolima, todo en barco por el flamante y gran río Magdalena, por eso muchos de quienes lo conocimos sentimos que una de sus poesías más hermosas que convirtió en canción y en éxito nacional fue ‘La espumita del río’.
Julio me dijo en su casa de Guamal, justo al lado de su inseparable Elides, a quien le compuso tantas hermosas melodías: “El río tiene que ver mucho con mis composiciones, definitivamente yo soy un compositor acuífero”.




