Los agricultores y ganaderos del país, no han salido de una dificultad cuando ya tienen otra respirándoles en la nuca.
Después de tres años consecutivos de exceso de lluvias e inundaciones por el fenómeno de La Niña, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos -NOAA, por sus siglas en inglés-, ha pronosticado que, entre mayo y julio próximo, entra el fenómeno de El Niño, con escasas lluvias y altas temperaturas, principalmente en las regiones Caribe y Andina.
Claramente, estos cambios extremos de climas, merman las producciones en las explotaciones agropecuarias, incrementan los costos de producción y disminuyen las rentas de los agronegocios, poniendo en peligro la estabilidad económica de los de productores del campo e incluso, obligándolos a abandonar su actividad. Es exactamente lo que sucedió recientemente en la zona agrícola y ganadera de La Mojana, por no contar con una política pública de inversión en embalses, drenajes y canales de riego.




