En este momento de mi convalecencia por cirugía de cáncer in situ de próstata, mi doble condición de médico columnista de EL PILÓN, me confiere el compromiso de advertir a sus lectores la importancia del diagnóstico temprano del cáncer de este órgano exclusivo de los hombres; no obstante, las mujeres también deben estar informadas sobre tal enfermedad, para que animen y ayuden a sus cónyuges, hermanos, padres, demás familiares y amigos, en el propósito y proceso del diagnóstico precoz, porque el descubrimiento tardío encierra el riesgo de acortar la sobrevivencia; es decir, peligro de posible muerte en breve tiempo a pesar de la aplicación de los múltiples tratamientos conocidos.
La próstata es una pequeña glándula del sistema reproductor masculino. En los hombres jóvenes, menores de 35 años, pesa no más de 25 gramos, que aumenta de tamaño con el envejecimiento. Se encuentra situada debajo de la vejiga urinaria, rodeando la uretra, el conducto por donde sale la orina desde la vejiga al exterior, a través del pene. Por la uretra también se eyacula el líquido seminal producido en los testículos, las vesículas seminales y por la próstata cuando sobreviene el orgasmo masculino.
La parte posterior de la próstata colinda con la pared anterior del recto, lo que permite palparla mediante tacto rectal digital y por el ano se le puede tomar mejores imágenes diagnósticas y hacer biopsia para estudio patológico.




