No les puedo negar que escoger tema para la columna es un trabajo cada vez más dispendioso porque hace parte en sí de la calidad de la misma, entre otras cosas, porque hay temas que no generan mayor interés y otros están muy trillados y su impacto termina siendo ninguno.
Para el caso de hoy iba a escribir sobre la canción ‘Coqueta’, que ha sido un éxito total para el bien de la música y así descansar por fin (al menos por un tiempo) de esa pila de basura a la que llaman reguetón. Pero no, hoy voy a hablarles de otro tabú del que nadie quiere hablar por miedo a la reacción de las feministas extremas y a los grupos LGBTI que linchan socialmente a quien ose desafiar su extremismo.
No perdamos de vista que lo peligroso y tal vez más eficaz de las modas y las “tendencias” es que su éxito radica en la estrategia de difusión que se va metiendo con sutileza pero con eficacia, hasta convertirse en dogma y a fuerza de propaganda y de aceptación terminan calando en el inconsciente del respetable.




