Por Marlon Javier Domínguez
El Evangelio que se lee en la Misa de hoy (Lucas 16, 19-31) nos cuenta una historia: la historia de un rico desalmado y de un sufrido pobre.
Es preciso, antes de seguir con ella, que nos esforcemos por no estigmatizar ni a pobres ni a ricos, puesto que no todos los desalmados son ricos ni todos los sufridos y abnegados son pobres.




