Por Gustavo Cotes Medina
En Colombia la degradación del conflicto armado ha dejado en 54 años 220.000 muertos y llevó al país a tocar fondo. Es el momento de reconocer los errores del pasado para poder pasar la página hacia un país sin miedo que fue deshumanizado por el asedio de la violencia donde el valor de la tolerancia ha estado muy ausente y ha dejado al país sembrado de cruces e inundado de dolor donde todos, de alguna manera, hemos sido víctimas.
Es imperativo un cambio cultural con base en la educación, el fortalecimiento de la justicia y el respeto por las diferencias con propuestas y críticas pero nunca más con el lenguaje de las armas y las balas.




