El 11 de junio de 1992 el país se estremeció con la infausta noticia sobre el vil asesinato del cantante vallenato que había llegado al corazón de buena parte de la sociedad colombiana, en Barranquilla sicarios habían acabado con la vida de Rafael Orozco, la voz líder del Binomio de Oro.
Por estos días la gente no quiere creer que mañana se cumplirán ya tres décadas de ese terrible hecho, que enlutó a la música colombiana y puso a llorar a muchísima gente en gran parte del territorio nacional, por el vínculo afectivo que nace entre un artista y sus seguidores, y tal vez Rafael Orozco, solo superado por Diomedes Diaz, logró establecer un sentimiento impresionantemente fuerte de cariño por parte de sus fans, que se vio reflejado en las reacciones inmediatas, la recordación y el gusto por su música que aún se mantiene, luego de transcurridos treinta años.
A mediados de la década de los años 70 ya el vallenato había dado un salto a la comercialización y difusión masiva del género, con cambios importantes como las parejas musicales; es decir, se ponía de moda que el cantante fuese alguien distinto a quien tocaba el acordeón, ya se mostraban exitosos los hermanos López con la voz de Jorge Oñate y también los hermanos Zuleta, ‘Poncho’ y Emilianito.




