Imelda Daza Cotes
Hay coyunturas políticas, económicas y sociales que por su complejidad se tornan inmanejables y disparan la protesta ciudadana. Los problemas sin resolver, son múltiples en Colombia, de ahí la jornada de protesta y paros. Apelando al diálogo y al debate para lograr acuerdos, diferentes organizaciones sociales y de productores y trabajadores del sector agropecuario, han coincidido en la necesidad de plantear al gobierno demandas de todo orden y soluciones efectivas a la crisis que padecen. Pocas veces se había dado esta sintonía y una ola de agitación tan interesante. Lo que ocurra hoy, podría marcar el futuro del país.
Las convocatorias a participar en la movilización nacional cafetera y agropecuaria o paro nacional agrario y popular, así como las peticiones de cada participante, varían según los intereses de cada sector. Es lamentable la falta de un pliego unificado que permitiera una acción popular más efectiva y más significativa desde el punto de vista político. La carencia de partidos políticos sólidos, ideológicamente definidos, generan fraccionamiento político y dificultan la unidad. Sin embargo, esta jornada, alrededor de unas banderas, puede calificarse con un principio de unidad popular.




