Por Celso Guerra
La discriminación de la música vallenata en este valle de acordeones, fue de grandes connotaciones. El rechazo era total, los músicos, los únicos espacios que tenían para mostrar sus obras, eran los patios de las viviendas pobres, y los bares, incluido el famoso, Café la Bolsa, donde se escenificaban duelos entre los épicos acordeoneros que lucharon buscando un lugar, contra esta brutal exclusión.
Esta segregación de que fue objeto la música vallenata, alcanzó las ondas hertzianas de las pocas emisoras de radio que tenía el valle. Los dueños de estas eran foráneos y no sentían ninguna motivación para incluirlas en la programación.




