Por: Luis Elquis Díaz
Calles polvorientas, caminos de un valle lleno de inspiración, acompañada de la melodía incesante del río Guatapurí, interpretadas por voces incipientes, labrada por hombres revestidos de la naturalidad que ofrecen los campos florecidos.
La incandescente aparición del astro luminoso en ningún momento mitiga los deseos del intérprete, por el contrario resisten su fogosidad. También por extraño que parezca, resistieron el descrédito de la música ancestral, raudos continuaron trasmitiendo genes musicales que nuevas generaciones perpetúan elevando al folclor a lugares de privilegio.





