Por Dario Arregocés
El pasado 18 de Julio, en medio de un prolongado padecimiento, llega a sus 95 años de edad, Nelson Mandela, líder negro popular más grande de la historia reciente, quien fue víctima de la persecución implacable de un régimen opresor segregacionista racial, conocido como apartheid, impuesto por el gobierno de las minorías blancas sudafricanas, que logró la captura de Mandela, activista del movimiento pacifista C.N.A. (Congreso Nacional Africano) para luego condenarlo a prisión, donde permaneció 27 años, por el delito de pensar distinto al establecimiento oficial y abogar por condiciones de equidad, libertad y justicia para su país.
Su nombre: Rolihlahla, en Xhosa (nombre tribal) puede significar: “arrancar una rama de un árbol” o más coloquialmente “revoltoso”, parecía anunciar al mundo lo que sería su devenir existencial. Madiba, expresión de respeto que alude al clan, se educó en colegios ingleses con la pretensión según sus condiscípulos, de ser un “inglés negro” pero allí adquirió una visión universal del pueblo africano, dimensionando las cosas en común y sus divergencias.




