“Velad, orando en todo tiempo para que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar de pie delante del Hijo del hombre”. San Lucas 21,36.
El Pilón del miércoles, trajo una crónica de Alvaro Castro, acerca de Manuel Torres, prócer de la independencia. Al final de sus días, consciente de su agonía, cuando presintió que el momento supremo estaba cerca, pidió que lo sostuvieran de pie. Era el elegante gesto final de un caballero con soberbia de linaje, que debía morir como había vivido”.
Este relato, inspiró la columna de hoy. Pensar que un día todos estaremos de pie ante la presencia de Dios. Pero, además, que la única manera de permanecer de pie ante las circunstancias adversas de la vida es estando de pie en adoración y servicio ante su presencia. El privilegio más sublime de toda la creación es estar parado delante del trono de la Gracia para rendirle tributo de admiración y obediencia.




