Por Alberto Herazo Palmera
Yo no sé si aquí en nuestra ciudad hay alguna oficina de Control de Precio y si lo hay parece que no estuviera funcionando. Creo que es urgente una acción orientada a neutralizar la desbocada explotación de los especuladores en todos los sentidos. No solo se especula con los artículos de primera necesidad, especialmente con los comprendidos en la canasta familiar, sino también en los parqueaderos que no tienen una tarifa fija.
Las medidas que se tomen es, desde luego, plausible y sus efectos podrían ser de beneficio común si se cumplen con todo el rigor que demanda la gravedad de la situación. La oficina de Control de atajar los abusos de quienes se valen de las necesidades del pueblo para incrementar ganancia por medios reprensibles, creara sin duda una sensación de alivio a la comunidad. Y si pone en marcha una campaña de sanciones en desarrollo de la cual numerosos especuladores reciban el condigno castigo, sería mejor. Otro sistema de control sería someter a los comerciantes y parqueaderos a la sujeción de una tabla de precios que para mayor garantía del público, debería ser fijada en sitios visibles en estos establecimientos y parqueo.




