Por. Marlon Javier Domínguez
La búsqueda de utilidad y el pragmatismo que se respira en el ambiente en esta hora de la historia van permeando poco a poco la forma como actuamos y como concebimos las cosas. En efecto, movidos por la necesidad, tendemos a instrumentalizar casi todo: la palabra, las personas, las instituciones, la religión, etc. Además, tendemos a buscar en cada circunstancia de nuestra vida lo práctico, aquello que sirva para solucionar aquí y ahora una determinada situación. En medio de afanes se nos pasan los días y vamos dejando atrás la capacidad de admiración, de formular preguntas y, lo que es peor, de buscar respuestas.




