La seguridad vial está en una fase de modernización con nuevas tecnologías y estrategias por parte de la Secretaría de Tránsito. La actualización de los semáforos, la instalación de radares de velocidad y otras medidas para promover el transporte formal son pasos positivos hacia un entorno más seguro. Sin embargo, el cambio real comienza con nosotros, con nuestra conciencia y responsabilidad personal.
La realidad es que cada vez que salimos, estamos expuestos a riesgos. Por eso, usar el casco, el cinturón de seguridad, el chaleco reflectivo y cruzar por la cebra no son acciones que constituyen formalidades, ni es un tema de evitar multas; es de valorar nuestras vidas y las de quienes nos rodean.
En este sentido, la implementación de nuevas tecnologías es importante, pero no sustituye la responsabilidad personal. Se ha señalado la necesidad de “tener más dispositivos electrónicos para aumentar el control”. Aunque son necesarios, hay que seguir trabajando en la humanización y robustecer las campañas de sensibilización.




