Muchos, incluído yo, elogiamos más de una vez la gestión de Ernesto Orozco cuando estuvo en la dirección de la caja de compensación, Comfacesar. Mientras fue director de esa entidad, supo manejar las relaciones públicas institucionales con gobernadores y alcaldes; las empresas privadas lo veían con buenos ojos, se relacionó con los políticos y hasta donde pudo evitó para la caja la politiquería.
A Ernesto, sin ser un político de oficio, tampoco le quedaba grande entender la política, de hecho había sido concejal de Valledupar.
Sostuvo una junta directiva decente en la caja de compensación, administró con funcionarios, que a pesar de ser sus amigos cercanos cumplían bien sus directrices y hacían junto a el un buen equipo, con metas y ejecuciones. Puso incluso sucesor y todo indica que eligió a un profesional menos político que el y con perfil de gerente.




