El pasado 11 de abril, en compañía de Asohofrucol y la asociación Agrosolidaria, realizamos una visita a un grupo de productores en “La Fría”, vereda 7 de Agosto, ubicada a un poco más de dos horas del municipio de Codazzi. El último tramo, unos cuatro kilómetros de trocha bordeando la Serranía del Perijá, lo recorrimos en un viejo, pero bien cuidado Toyota de platón, al que fue necesario ponerle cadenas en las cuatro ruedas para no quedar atrapados en las empinadas y fangosas laderas.
En ese vehículo viajábamos doce personas, dos en la cabina, nueve en el platón y uno más en la defensa delantera, sujeto de una barra adaptada para transportar postes. En la vía vimos otros carros con campesinos viajando sobre el techo o incluso el capó. Me atreví a preguntar si eran comunes los accidentes. “No son comunes, pero cuando ocurren, casi siempre hay muertos”, me respondieron sin rodeos.
Esa frase resonó con fuerza días después, cuando leí la noticia de EL PILÓN sobre el accidente ocurrido en una vía sobre la misma serranía del Perijá, donde perdió la vida la señora Marleny. Y cuando la sorpresa aún no pasaba, llegó otra noticia, el pasado 16 de mayo, seis campesinos, entre ellos dos niños, resultaron heridos cuando el vehículo en el que transportaban alimentos desde la Serranía del Perijá se volcó en el cañón del Sicarare. Una falla mecánica los sacó de la vía, gracias a Dios, sobrevivieron.




