La evolución de Singapur a partir de los años 60 es notable. Venían de una gran pobreza, desorden, atraso, sin organización y sin infraestructura. Su transformación total ocurrió en una generación. Singapur ahora es globalizada, moderna, próspera, resiliente, progresista y abierta. Ha crecido 137 veces su PIB. Fue un proceso planificado, ordenado donde no dejaron nada al azar. Hicieron un plan maestro de desarrollo a largo plazo, con énfasis ecológico y basado en su cultura y valores. Construyeron una ciudad perfectamente conectada en lo físico y en lo digital.
El director de Morrow Arquitectos, Liu Thai Ker, de 84 años, el diseñador urbano de Singapur nos manifestó: “creo en la ciencia de un buen diseño combinado con sensibilidad artística creamos buena arquitectura y un urbanismo atractivo y bonito”. Le da importancia a la calma y tranquilidad para pensar.
Convertirse en una ciudad digital les ha traído problemas por su vulnerabilidad. Su creciente portafolio de productos digitales está propenso a crímenes contra sus transacciones. Es el tema del futuro. Por eso, construyeron en las cámaras de comercio, procesos electrónicos para manejar clientes con certificaciones de origen y un portafolio digital con protecciones legales y técnicas. A eso llaman “ciudades inteligentes”.




