Actualmente el 10% de la energía del mundo se produce en más de 500 reactores nucleares alrededor del planeta. Esto ha empezado a generar un consenso entre la comunidad científica y los gobiernos, en que la energía nuclear es una de las soluciones más eficientes para mitigar los riesgos al medio ambiente y para cubrir una siempre creciente demanda en el mercado energético.
Para lograrlo, debe haber una rápida carrera que permitan las regulaciones necesarias en materia de energía nuclear y, así, convertirse en un mercado atractivo para los inversionistas y su capital, y para ser un nicho en el que brille la innovación y la lucha por propiciar un modelo de generación eléctrica con cero emisiones.
La meta de reducir los impactos ambientales es, precisamente, donde la energía nuclear tiene un amplio campo de oportunidad, especialmente si se compara con los daños probados que generan la quema de fósiles, las hidroeléctricas e, incluso, los mismos paneles solares. Lejos de la imagen apocalíptica que a veces se muestra de la energía nuclear, ésta es de las más seguras y limpias que existen, pues se produce por un proceso de calentamiento generado por reacciones de fisión del núcleo atómico, lo que no genera residuos de carbón: el gran villano del calentamiento global.




