Por Jarol Ferreira Acosta
Hace dos años asistí por primera vez al encuentro de escritores guajiros en El Molino y desde esa vez no había querido ir más. Tenía tan buenos recuerdos de esa primera visita que no había querido estropearlos.
Esa vez me recibió un encargado de la recepción, que me preguntó mi oficio para marcar una escarapela. Le dije que había publicado un libro gracias a un premio de poesía y escribió:poeta, en la escarapela;y me preguntó cómo se llamaba el libro. Le respondí, seguro de que no lo conocíapero me dijo que se lo había leído.




