Hace pocos días Nina se despidió, hasta el cielo, de familiares y amigos, después de haber vivido más de 100 años; dejándonos a unos y a otros, muy enguayabados, pues su personalidad fue especialmente amorosa y amable, desde la cuna hasta los últimos momentos de sus días.
Esa fue su mayor característica Existencial.
Indistintamente de su rango social quienquiera fuese su interlocutor, inmediatamente este quedaba prendado de la espontánea acogida de ella. Así, eclesiásticos como laicos, altos como bajos.




