Casi siempre las oportunidades se nos escapan de nuestro alcance; las acariciamos y fugazmente se alejan de nuestro entorno. Es posible que tengamos inconvenientes judiciales, laborales, familiares y personales; es ahí, donde debemos echar mano de mecanismos de resolución de conflictos que la ley colombiana nos brinda, saldar ese o esos inconvenientes nos llevarán a menores rumbos, que dejar casos ” dormidos”, sin brújula alguna.
Debemos mostrar y ejercer nuestro mejor y mayor esfuerzo en busca de mejores oportunidades en el equilibrio dinámico que estas, y el riesgo de convivir, pretenden un desarrollo continuo, sano y a largo plazo.
No obstante, nos desalienta el estado precario en que se encuentran los servicios de salud en todo el país, causado por oportunistas de turno que vuelven los recursos de la salud un negocio, pero para ellos, dejando desprovistos de muchas atenciones médicas, hospitalarias a quienes verdaderamente lo necesitan.




