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En homenaje a César Mendoza Hinojosa

A pesar de que el tiempo alarga la distancia con el silencioso camino de los muertos, los años cada vez nos acercan a la lejana ausencia de los padres y de los seres queridos que dejan con sus enseñanzas y sus afectos, sempiternos recuerdos. Para ellos no existe el olvido. Inseparables viajan con nosotros como fresca cicatriz en la memoria.

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José Atuesta Mindiola 

A pesar  de  que el tiempo alarga la distancia  con el silencioso camino de los muertos,  los años cada vez nos acercan a la lejana ausencia de los padres y de los seres queridos que dejan con sus enseñanzas y sus afectos, sempiternos recuerdos. Para ellos no existe el olvido. Inseparables viajan con nosotros  como fresca cicatriz en la memoria. 

Uno de esos seres recordados por la sociedad vallenata y los estudiantes del Ateneo El Rosario,  es César Pompeyo Mendoza Hinojosa,  el distinguido maestro que hizo de la pedagogía  un paradigma de vida. Fue un incansable lector, por  sus ojos pasaron miles de páginas que poblaron su espíritu  con el universo inagotable del lenguaje. Su pasión era la pedagogía, pero era un apasionado por la historia, la ecología, la filosofía y la literatura.  Su brillante visión académica le permitía interpretar desde diversas aristas los acontecimientos universales y provincianos. 

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