A la hora de escribir esta columna debe estar entrando a Palacio de Nariño, el presidente electo Gustavo Petro, para reunirse con el saliente presidente Iván Duque, con el fin de acordar los temas de transición del gobierno.
El proceso de empalme que inicia este fin de semana, le va a permitir al presidente electo saber cómo recibe el país, y, de acuerdo al diagnóstico, cómo orientar su política de gobierno para mejorar los indicadores de gestión que le deja su antecesor en materia de política económica, social y seguridad del Estado.
Lamento que el presidente electo, Gustavo Petro, no hubiese nombrado primero su gabinete para que fueran los nuevos ministros, quienes se encargaran de hacer los respectivos empalmes sectoriales. Ese fue un error que le costó al presidente Duque, un año de atraso en la ejecución de sus programas de gobierno. Varios de los ministros que escogió no tenían conocimiento de sus sectores y perdieron mucho tiempo aprendiendo y negociando la burocracia y los presupuestos de las entidades con los partidos políticos y congresistas que les dieron el aval.




