La modestia es una palabra que señala cuando una persona es humilde y no tiene vanidad o engreimiento por nada ni por nadie, solo se siente complacida por el deber cumplido y el servicio prestado, como cuando ganamos un premio y se distingue el trabajo generalizado antes que lo individual. Indica, además que alguien o algo no anda pendiente de protagonismos, ni lujos, ni mucho menos de sentirse superior al medio que le rodea, en general la sencillez la tiene atada a su espíritu y forma de obrar.
Es la moderación de los actos y pensamientos frente a los logros y objetivos perseguidos, pero también ante la adversidad cuando no logramos en plenitud alguna meta emprendida, poniendo en el estadio público nuestras virtudes, defectos y fortalezas con humildad y respeto.
La falsa modestia es la peor de las soberbias y es la capacidad de aparecer falsamente como tímidos mientras explicamos lo bueno que somos con relación a nuestro origen o a nuestra tierra, sin tener en cuenta el entorno natural.




