Trataremos hoy un tema que desde siempre ha faltado en cualquier tipo de sociedad, por donde el ser humano ha atravesado; se acentúa hoy y si se cumple es de labios para afuera, puro formalismo, es el respeto que debemos tener por nuestra naturaleza, animales y mucho, mucho más por nuestro semejante.
A lo largo de la historia, el reconocimiento a la dignidad humana no ha visto la luz sin lucha y conflicto. Han sido innumerables las revoluciones de los esclavos, los siervos, los pobres y miserables, las mujeres, los afros y los indígenas para lograr ser reconocidos personas dignas de respeto pertrechadas de una identidad que merece igualmente respeto. Se estima y afirmamos aquí, que es la experiencia del desprecio la que ha suscitado la necesidad de luchar por recibir aprecio.
Es precisamente la familia, donde los niños y quienes están por nacer sufren a menudo el maltrato y la falta de amor; en el Estado, donde una gran parte de la ciudadanía ven irrespetados sus derechos y en la falta social de reconocimiento de la propia valía, de los aportes que pueden hacer la sociedad.




