No quisiera ser pesimista, pero es imposible ser optimista ante el periodo postpandemia que ya estamos enfrentado, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no haya decretado la terminación de la pandemia producida por el Sars-Cov-2, más conocido como Covid-19, y que todavía persiste como un gran potencial peligro para la humanidad, porque la mayoría de los países no han vacunado el 70% de sus habitantes, cifra reconocida como el logro de inmunidad de rebaño.
Por ejemplo, Colombia, considerado por algunos expertos como uno de los países con mejor manejo del Covid-19. Según reciente reporte del Ministerio de Salud colombiano, de los 1.103 municipios que conforman el territorio nacional, solo 525 municipios superan el 70% de la población con esquemas completos de vacunación anticovid-19, y tan solo en 78 de estos 525 han superado el 40% de la población con dosis de refuerzo, y solo 5 ciudades capitales: Bogotá, Armenia, Manizales, San Andrés islas y Tunja han alcanzado el guarismo mencionado. Por ende, el presidente Duque prolongó la Emergencia Sanitaria hasta el próximo 30 de junio, con flexibilización de los protocolos de bioseguridad en los sitios donde se han obtenidos mayores coberturas de vacunación, y lo más seguro es que seguirán las prorrogas de la Emergencia Sanitaria hasta cuando la OMS declare el cese de la pandemia de Covid-19.
Retomando el título de la columna, cuyo significado es que el próximo presidente de nuestro país, va a tener muchas dificultades para administrarlo, ya que, prácticamente, nos encontramos en periodo de postpandemia con sus múltiples consecuencias, agregadas a la amplia y grave gama de los problemas crónicos, además la oleada migratoria de venezolanos menesterosos y la repercusión de la invasión rusa a Ucrania que apenas está comenzando, situaciones que deben resolverse simultáneamente, porque sus prolongaciones, sin duda alguna, son una bomba de tiempo que en cualquier momento explotan, debido a que el pueblo está hastiado de aguantar muchos padecimientos, y a varios de tales sufrimientos no les han dado solución por falta de voluntad política.




