Por: Valerio Mejía
“Pero Yahvé desencadenó un viento tempestuoso sobre el mar, y se desencadenó una borrasca tan violenta que el barco amenazaba naufragar”. Jonás 1:4
Las tormentas de la vida, pueden presentar grandes desafíos y oportunidades para que crezcamos. Pero existe diferentes clases de tormentas: Algunas, producidas por las circunstancias, nos invitan a utilizar el conocimiento que ya tenemos; como aquella en la que Jesús calmó el viento y ordenó al mar que enmudeciera, haciéndose grande bonanza. Otras tormentas, Dios las permite para mostrarnos que nos estamos encaminando en la dirección equivocada; como la que utilizó para hacer volver al profeta Jonás al camino.





