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El propósito de la psicología

Al iniciar mi proceso de formación como psicóloga hace 29 años, aprendí que la psicología era el estudio del comportamiento del ser humano y sus procesos mentales, pero hasta ahora, he logrado comprender, para qué se estudia el cómo las personas actúan y piensan.

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Al iniciar mi proceso de formación como psicóloga hace 29 años, aprendí que la psicología era el estudio del comportamiento del ser humano y sus procesos mentales, pero hasta ahora, he logrado comprender, para qué se estudia el cómo las personas actúan y piensan.

Como psicóloga organizacional, había creído con firmeza y convicción, que el rol del psicólogo en las organizaciones era aumentar la productividad de las mismas, logrando identificar talento alineado con el objetivo de un cargo, pero, ¿qué es el talento? El talento son las destrezas, las habilidades, las famosas competencias que hoy día todos quieren evaluar, desarrollar e identificar para lograr convertir grandes empresas en emporios realmente competitivos en el mercado. Con el pasar de los años, vi cómo personas talentosas renunciaban a sus puestos por desacuerdos con jefes, compañeros o políticas de trabajo, era como si el talento estuviese acompañado por el deseo de desafiar la organización, ridiculizar el trabajo de otros, o ser productivo a expensas del agotamiento colectivo. 

En ocasiones el talentoso renuncia porque quiere más, siente el deseo de hacer más, recibir más, pero cuando lo hace y experimenta otros horizontes, descubre que no era desarrollar su talento lo que buscaba, sino la verdad del porqué se estudia psicología, y es “descubrir nuestro propósito en la vida”.

Muchas personas creen, que el verdadero sentido de la vida, es descubrir nuestro talento, y en realidad, aquello que nos da sentido es descubrir el propósito de nuestro talento. Un ejemplo claro de ello es imaginar que somos una dinamita, y vivir muchos años haciendo parte de grupos terroristas, en lugar de grandes proyectos de ingeniería y construcción. No es hacer, lo que le da sentido a nuestra vida, es tener claro nuestro propósito en ella, para que con los años, nuestros actos tengan significado y valor.

Al formar un hogar, muchas parejas creen que iniciar una familia, es sólo cuestión de casarse, tener hijos y brindarles una buena educación, pero si el propósito de tener una familia, no está claro, si no se sabe por qué se lucha, para qué se levanta temprano todos los días, si no sabe el para qué de cada cosa que hace, con los años, muchas personas se sienten vacías, decepcionadas, sin la alegría de vivir, deseando cuando los hijos ya están grandes, y la pareja se ha marchado, empezar a descubrir un propósito en sus vidas. En ese momento, ya el talento no es importante, lo que importa no es competir, ni la perfección, o ser el mejor, lo importante, empieza a ser compartir lo que se hace, nutrir, sentir, generar bienestar y crear lazos que permanezcan en el tiempo, porque el talento se aprende, cuando se tiene un propósito claro en la vida.

Hoy 20 de noviembre Día del Psicólogo, quiero rendir homenaje a todos los psicólogos educativos, que orientan a sus estudiantes a alcanzar su propósito; al  psicólogo organizacional, por alinear el propósito de cada persona con el de la empresa; al psicólogo forense, por develar los propósitos ocultos en las personas; al psicólogo social, por llevar propósito a las comunidades; y al psicólogo clínico, la base de todos, la raíz, gracias por ayudar a descubrir el propósito de vida en cada persona que se encuentra agotada y cansada, de tanto hacer, de tanto producir, pero sin un propósito claro por el cual vivir.

Por: María Angélica Vega Aroca.

Psicóloga.

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