El pez muere por la boca y muchos candidatos presidenciales morirán por lo que dicen; su suerte dependerá más de sus errores que de sus aciertos. Los aciertos los acallan y las equivocaciones se amplifican, las hacen virales, se vuelven tema de conversación diaria y así, el daño colateral es mayúsculo.
A los candidatos les está costando atinar y al igual que en la guerra donde el riesgo aumenta y el error se paga caro, en la recta final de toda campaña política ocurre igual. Ya algunos, por sus yerros, les está costando. Por ejemplo, al Pacto Histórico.
Lo de Francia Márquez con respecto a César Gaviria si bien, lo dicho es cierto, fue una torpeza de aprendiz. Un error. Lo grave para El Pacto Histórico no es tanto los votos que el Partido Liberal pudiera ponerle en la primera vuelta, que no son tantos porque ya están repartidos, sino que el Partido Liberal lo dotaba de algo clave que adolece: De confianza. Mucha gente desconfía de Petro. El acuerdo le quitaba el miedo a Petro y disminuía la angustia que produce, a muchos, algunas de sus propuestas. Pero, en ese intento murió como el pez, dejó de sumar y se quedó con su mácula.




