Por Carlos Guillermo Ramírez Araújo
Desde el mismo momento en que comenzó a descorrer el calendario electoral de 2014, se han anunciado en todos los rincones del país nombres y aspiraciones para llegar al Congreso de la República, a través de la Cámara de Representantes y del Senado, pero desafortunadamente el único requisito que exige nuestra Constitución política es ser colombiano de nacimiento, ciudadanos en ejercicio tener más de 30 años para el caso de los Senadores y veinticinco años para el caso de los Representantes a la Cámara.
De ahí, que buena parte de los parlamentarios que llegan al Congreso, no tengan el perfil ideado, ni las competencias intelectuales que la sana lógica requiere para ser un buen legislador.




