Festejar los actos malos de la gente mala y rechazar los actos buenos de la gente buena, parece ser la directriz para las actuaciones de los inconformes y de los desviados de los caminos que deban conducir al bienestar para con una sociedad como la nuestra que, por falta en la aplicación rigurosa de la ley viene cayendo en las desgracias permanentes.
Parece que las ideas y actuaciones de la gente se perdieran con los vientos del miedo y el temor para sacar a relucir los principios demócratas y el patriotismo, que existe en los pueblos de lucha y defensa de sus intereses, de su trabajo, de su historia y en especial de su dignidad.
Patriotismo es elegir y ser elegido en función de la capacidad de competencia. Patriotismo es defender el trabajo con el sudor de la frente.




