Por Juan Rincón Vanegas
Oscar Emilio Rincón Márquez, así era el nombre de mi padre, herrero de profesión y nacido en Convención, Norte de Santander. Ese cachaco, se enamoró de Evelia María Vanegas Palomino, y en ese tira y jale del amor oculto nació en Chimichagua un sietemesino que en la vida tuvo varios apellidos.
Todo comenzó cuando él se alejó por no acabar con su hogar y después de eso cuando tenía dos años mi abuela María Leona Palomino Méndez, (toda una leona, linda y amable); mi madre y mis tías Estela, Florina e Isabel, me llevaron para Barrancabermeja. Nunca supe de mi papá hasta cuando tuve 17 años.




