Por Edgar Polo
Lamentable el papel del Presidente de la República. Se sale de la ropa, se baja del pedestal que su jerarquía implica y reparte mandobles a diestra y siniestra. A su doble primo-hermano Francisco, quién le ha hecho un oposición enérgica pero con altura, le diagnosticó sida en el alma sin consideración con los pacientes del síndrome; aseveración que ningún caso se aviene con su condición de primer magistrado de la nación. Al ex presidente Uribe, lo califica de mentiroso sin demostrar en qué está equivocado. Parece que viviera en el país de maravillas percepción que debe corresponder al parecer de sus despistados corifeos.
Santos olvida que obras son amores y que un gobernante gana la opinión general con realizaciones de gobierno. Ni lo uno, ni lo otro y de remate el programa que ofreció para ganar la presidencia: Seguridad Democrática, Confianza Inversionista y Cuestión Social, una vez posesionado lo cambió por un stock de locomotoras que sin arrancar enmohecieron acusando improvisación, desgreño e impreparación. Rápidamente el país observó estupefacto el recrudecimiento de una violencia, incremento de las acciones guerrilleras a lo largo del territorio nacional, proliferación del micro tráfico, extorsión a tutiplén y unas bandas criminales que se enseñorean al extremo de proferir serias amenazas contra el Polo Democrático e importantes sectores de la izquierda política.




