Por Julio C. Oñate Martínez
Nunca imaginé que las grandes campañas publicitarias de las disqueras que se engullen la jugosa torta discográfica del vallenato tuviera tan funestos resultados para nuestra autentica identidad musical.
Décadas atrás era el pueblo quien tenía absoluta libertad para elegir los temas de su preferencia y que por demanda popular llegaban a convertirse en verdaderos éxitos de gran frescura en el tiempo.




