Hace aproximadamente 20 años, en horas de la madrugada, llegué a la casa de Darío Pavajeau Molina quien me había invitado a una de sus famosas parrandas en el patio de su residencia del barrio Novalito, en los días del festival vallenato.
Era común encontrar allí a los más afamados acordeoneros y músicos de la región y nunca faltó Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza. “Él era de la casa, era como mi hermano, era de la familia”, dice Darío.
Llegué como a la una de la madrugada. Recuerdo que estaban Darío y su esposa María Elisa Baute y sus tres hijos, su hermano ‘El Turco’ Pavajeau, el acordeonero y Rey Vallenato Álvaro López, ‘Colacho’ Mendoza, su conjunto y varios amigos.




