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El lenguaje gestual leído entre Trump y Petro

En diplomacia internacional, los gestos pesan, pero las palabras de Trump fueron más allá y expresaron claridad: respeto, reconocimiento y un mensaje político que reconfigura la relación entre Bogotá y Washington

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En diplomacia internacional, los gestos pesan, pero las palabras de Trump fueron más allá y expresaron claridad: respeto, reconocimiento y un mensaje político que reconfigura la relación entre Bogotá y Washington; lenguaje gestual alrededor del cual los entendidos leyeron reciprocidad y dignidad, límite que separa el respeto de la humillación, en un encuentro por demás histórico.

Los sistemas de Inteligencia Artificial ya son capaces de engañar a los humanos, pero no han podido con el lenguaje gestual o de gestos. El engaño es la inducción sistemática de falsas creencias en otros para lograr un resultado distinto a la verdad, premisa que puede ser el corolario perfecto para no dudar de la buena salud mental del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Sin embargo, hay quienes vaticinan que el jefe de Estado norteamericano no llegará al mundial de junio como presidente, tras padecer, supuestamente, una enfermedad degenerativa del cerebro con narcisismo patológico, manifestaciones recurrentes de mentiras y fantasías, como haber logrado la paz en ocho guerras; porque él se cree esa historia y con derecho de haber recibido el premio Nobel de la Paz entregado por María Corina Machado. Verdad o falsedad, el tiempo lo dirá.

El especialista en neuropsiquiatría, de nacionalidad mexicoamericana, Héctor L. Frisbie, asegura que Trump está enfermo del cerebro, al igual que su círculo más cercano de poder. De ser así, se potencializan los riesgos de conflictos para la humanidad por el poder político de un individuo cuyo estado casi demencial y deterioro cognitivo acelerado podría desatar la Tercera Guerra Mundial.

Contrario a lo que pueden ser especulaciones de la IA, la capacidad mental del magnate se puso a prueba en la Oficina Oval de la Casa Blanca, donde recibió a su par, el presidente colombiano, Gustavo Petro, reunión que dejó un mensaje de alto impacto diplomático. Trump calificó a Petro como “una persona inteligente y estupenda” y anunció que lo retirará de la llamada “Lista Clinton”, una referencia histórica que durante décadas ha marcado simbólicamente la relación de Washington con líderes de la región.

El gesto implica un cambio de trato bilateral, con reconocimiento político y confianza institucional hacia Colombia y su actual gobierno. Petro, por su parte, llegó a Washington con postura firme, defendiendo la soberanía colombiana y planteando su visión de país sin buscar concesiones personales.

El anuncio marca un punto de quiebre en la narrativa histórica entre ambos países: Colombia deja de ser vista desde la sospecha y entra en el terreno del reconocimiento directo. En ese escenario, Petro aparece validado como interlocutor serio y respetado.

¡Histórico! Nunca antes tantos medios internacionales se habían reunido para una rueda de prensa de un presidente colombiano en Estados Unidos. El mundo entero atento. Las cámaras encendidas. Las preguntas listas. No era un mandatario cualquiera: era un líder del sur hablando de tú a tú con las potencias. Colombia en el centro del escenario mundial. Un cambio diametral y toral en el concepto de que el poder ya no se justifica con fuerza brutal sino con derecho internacional.

Por Miguel Aroca Yepes

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