El miedo a que se sepa la verdad siempre ha invadido lo más recóndito del uribismo, ¿a qué le temen? Estaban convencidos de que sus atrocidades quedarían sepultadas para siempre al lado de las víctimas que causaron. Pero es muy difícil ocultar por siempre la verdad, esta es como un corcho en un remolino de agua, algún día flotará.
Ya lo había dicho Lincoln: podemos engañar a algunos todo el tiempo, podemos engañar a todos por algún tiempo, pero no podemos engañar a todo el mundo todo el tiempo. La JEP para ellos fue un tormento, la atacaron desde varios flancos, hasta con franco tiradores como Londoño Hoyos, Paloma Valencia y M. F. Cabal. Han dicho hasta la saciedad que es justicia con impunidad, el colmo del paroxismo los invade; sabían que la verdad los pondría al descubierto de tantos crímenes.
El más reciente anatema lo pronunció Paloma Valencia: “los falsos positivos fueron atrocidades legítimas”. ¡Qué barbaridad! Ninguna atrocidad es legítima, así venga del Estado, solo mentes enfermizas podrían justificarla. Cayeron en la telaraña que ellos mismos tejieron.




